#59. PAGAR EL PATO, MONTAR UN POLLO y otras expresiones con aves (nivel B1-B2)

¿Qué significan PAGAR EL PATO y MONTAR UN POLLO? Aquí tienes la explicación, ejemplos, un titular, algunos sinónimos y el origen.

PAGAR EL PATO

Seguro que sabes qué es un pato y habrás visto a esta simpática ave de pico aplanado y patas cortas en algún lago o río de tu región. Pero, ¿qué significa “pagar el pato”? ¿Crees que está relacionado con comprarlo? Pues, no. Ahora te lo explico.

PAGAR EL PATO significa sufrir un castigo no merecido o en lugar de otra persona. Se culpa a alguien inocente de haber hecho algo que en realidad no ha hecho.

Rodrigo ha hecho una chapuza.

Ya, pero, como es el jefe, al final nosotros pagaremos el pato. Ya verás.

En el Diccionario de la Real Academia sugiere que quizá no se refiere al ave, sino a una vulgarización de la palabra “pacto”.

Origen de PAGAR EL PATO

Tenemos que remontarnos a los siglos XVI (16) y XVII (17). El pueblo judío decía que tenían un pacto con Dios y por eso su fe era tan fuerte. Los cristianos se reían de ellos diciendo que “pagarían el pacto”. No se sabe bien cómo ocurriría esto, si los hebreos tendrían que pagar más impuestos que el resto de la población o era una amenaza física contra sus bienes, casas, etcétera.

La palabra “pacto” fue relajando su pronunciación transformándose en “pato” y poco a poco fue desapareciendo su connotación religiosa de un pacto con Dios.

Expresión PAGAR EL PATO

En el artículo de este titular se habla de la construcción de casas como motor para evitar o disminuir la crisis como consecuencia del Coronavirus. Un abogado especialista en derecho ambiental cree que esta medida causará daños en el medio ambiente, que pagará el pato y será el auténtico perjudicado.

SER UN GALLINA

“Gallina, capitán de las sardinas” era una frase que cantábamos de niños en el colegio a otros niños. ¿Qué significa? Se usaba para llamar cobarde a otro niño que no se atrevía a hacer algo. Especialmente la decían los abusones, claro. Después, este niño más tímido, algunas veces hacía lo que los abusones le habían propuesto y otras veces, no. La parte de “capitán de las sardinas” solo servía para hacer la rima.

  • No te atreves a saltar por aquí, eres un gallina.
  • No soy un gallina, está muy alto.
  • Gallina, gallina, capitán de las sardinas.

SER UN GALLINA significa que alguien, normalmente tímido, tiene miedo de hacer una actividad. Es sinónimo de cobarde, miedoso, miedica, cagón (de más formal a más informal y negativo). Y no únicamente la usan los niños, aunque sí con mucho más frecuencia que los adultos.

Habitualmente se usa con el artículo indeterminado, “un gallina”. No se suele usar mucho en femenino, quizá para no confundirlo con el animal que en este caso es la hembra del gallo.

  • Venga, no seas gallina y monta conmigo en la moto de agua.
  • No soy gallina, es que prefiero quedarme en el chiringuito tomando una cerveza fría.

Origen de SER UN GALLINA

Como siempre hay varias teorías.

Una de ellas dice que es debido a que estos animales huyen en el momento en el que llega a una persona a su corral. Yo soy de ciudad y no tengo ni idea.

Otra teoría se remonta al año 222 aproximadamente, al Imperio Romano y al emperador Heliogábalo. Durante su mandato, Heliogábalo no hizo caso de las tradiciones religiosas y sexuales de Roma: incluyó dioses de otras culturas, se casó con una virgen vestal, lo cual estaba prohibido, se casó con mujeres y hombres, se vestía de mujer e incluso se prostituyó. Intentó tener genitales femeninos y por eso escritores modernos le consideran el primer caso documentado de persona transexual. 

Todas estas prácticas enfadaban a la Guardia Pretoriana. En medio de una creciente oposición, Heliogábalo, de solo 18 años de edad, fue asesinado y reemplazado por su primo.

Después de su muerte empezó una campaña de difamación y se expandieron historias injuriosas y falsas. Entre estas historias se difundió que era un cobarde y circuló un juego de palabras con su nombre  “Non Helioga(ba)llus sed Heliogallina” (“No es Helioga(ba)llo sino Heliogallina”).

SER UN GALLITO o PONERSE GALLITO

Según el diccionario “un gallito” es un hombre presuntuoso, presumido. Podríamos decir una persona arrogante que se enfrenta con otras personas. Me imagino a un hombre bajito subiendo el mentón, gesticulando y hablando en voz alta para que las otras personas piensen que es fuerte (no sabemos si esto es fuerte de verdad o es mentira), pero quiere parecer valiente. Es muy importante lo que piensen los demás.

Aunque, como he dicho, yo soy de ciudad, creo que es como se comporta un gallo cuando quiere defender su territorio.

Sinónimos de ser un gallito pueden ser: fanfarrón, matón, chulo, bravucón, arrogante, jactancioso, presumido, mandón.

“Cuando intentaron cobrarle de más, Adolfo se puso gallito con el dependiente porque su familia estaba detrás escuchando lo que ocurría”

“Gerard Piqué, el jugador del Barcelona, se puso gallito con los policías cuando le pusieron una multa por aparcar mal”.

MONTAR UN POLLO

Alguien “monta un pollo” cuando grita y arma escándalo llamando la atención de la gente. Algunas veces esta persona “monta un pollo a otra persona”.

“Arturo monta un pollo cada vez que cada vez que cree que le llaman bajito”.

“Me montó un pollo porque pensó que le había dado dinero de menos”.

Origen de MONTAR UN POLLO

El origen no tiene mucho que ver con esta ave que tanto nos gusta comer, sino con un “poyo” que se pronuncia igual, pero que es un banco de piedra que solía estar al lado de las casas de los pueblos y que normalmente estaba pegado a la pared. Deriva de la palabra “podium” en latín, en español, pódium, una plataforma para subirse y que te puedan ver y escuchar mejor, como el pódium de los juegos olímpicos.

Este pódium se usaba en el siglo XIX (19) para que oradores se subieran a él y dieran sus discursos que se pronunciaban en voz muy alta y que, a veces, terminaban en discusiones y peleas bastante fuertes.

¿Y montar? Estos oradores llegaban a un parque, como los Speakers’ Corner de Hyde Park, y montaban el poyo o tribuna, como se monta un mueble de IKEA.

Después, venía el discurso y, en muchas ocasiones, los oyentes no estaban de acuerdo y se armaba la Marimorena.

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Gracias por leer este artículo, espero que te haya gustado. Si te apetece, déjame algún comentario o sugerencia. ¿Has leído o escuchado alguna expresión que no entiendes? Dímelo y te la explicaré. Hasta la próxima.

Por Carmen Madrid – El español del día

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